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¿CÓMO ENFRENTAR LA CORRUPCIÓN? ¿SOLUCIONES? 1 PSICOLOGÍA Y SOCIEDAD

Hace mucho tiempo que me inquieta responder el porqué de tanta corrupción en nuestro país, el porqué de tanta desobediencia a la ley y tanto comportamiento deshonesto e irrespetuoso con las normas. En ese pensar, surgen en mí ideas que tal vez pudieran ayudarme a responder en parte este grave problema.

La primera idea, la primera imagen que considero, me estaría dando ciertas luces proviene de las voces de algunas personas que están privadas de su libertad en un penal de la ciudad de Chimbote, lugar en el que llevé a cabo un estudio en el año 2010.

“Con mis amiguitos nos gustaba vivir de las cosas ajenas. Recuerdo que le traía a mi mujer sus cositas que le faltaban en casa. Pero la verdad todos lo hacen. Los que están arriba, usted sabe, peor son. Con más educación y todo.  Los políticos, uff, son más podridos. Puro robo son. Y no les pasa nada. (varón de 57 años. Ciudad de Chimbote

La segunda idea, proviene de algunos participantes de una reciente investigación, cuyos testimonios considero que también me estarían dando ciertas pistas para entender este caos en el que está sumido nuestro país.

“Mi hermano está preso. Años ya está adentro. Pero así tiene su casa, robando no ma. Bonita su casa, construida y todo. Él choreaba, ya pues se dedicó a eso. Señor, todos sabemos que los de arriba también roban, Si hasta el presidente roba, las autoridades son los primeros en meter la mano.”. (varón de 24 años. Ciudad de Chimbote).

El hecho de manifestar que ellos no son los únicos que caen en estos actos y que los de arriba, los más influyentes y  hasta con más educación también lo hacen, pareciera de alguna manera aliviar la culpabilidad por haber cometido lo indebido por haber infringido la ley.

Es como si dijeran “Si ellos lo hacen, por qué yo no” Ahora veamos que nos dice la investigación internacional al respecto

Existe evidencia científica de que la corrupción política genera mayores índices de delincuencia y caos en una sociedad.

El sistema político – económico de un país, sus instituciones y su cultura empresarial moldean los valores éticos de sus ciudadanos.

Estas pueden impactar negativamente sobre el valor de la honestidad y el cumplimiento de las normas, cuando de ellos se genera acciones reñidas contra la ética y la moral. 

Es decir, la gente toma a menudo como ejemplo a personas con alto estatus social; empresarios exitosos, profesionales de renombre, personalidades del arte, del deporte, etc. La práctica de un comportamiento deshonesto por parte de ellos puede ser un muy mal ejemplo para que también se den comportamientos  deshonestos en una sociedad.

De manera similar, si los políticos son un mal ejemplo por incurrir en actos de corrupción, entonces la honestidad de los ciudadanos podría verse afectada porque la corrupción se propaga en un sector amplio de la sociedad.

Entonces, todo cabe indicar que la corrupción de la clase política en nuestro país

.la miseria moral de quienes imparten justicia,

el mal accionar del empresariado

estarían ejerciendo su influencia negativa en el comportamiento y sobre todo en la honestidad como valor en los ciudadanos.

¿Qué hay de la escena del chofer entregando un billete debajo de sus documentos a un policía para que no le impongan una multa?

¿Qué hay de algunos médicos del sector público que abandonan su deber para atender consultas privadas?

¿Qué hay de los Altos mandos de la Policía Nacional involucrados en presuntas compras sobrevaloradas de productos de limpieza y mascarillas descartables en plena emergencia sanitaria?

¿Qué hay de las detenciones masivas en fiestas y discotecas a pesar de las restricciones por la pandemia?

¿Qué hay detrás de la mentira, de la falta a la verdad de renombrados funcionarios en relación a la vacuna contra el Covid 19?

Y la situación pareciera no tener fin

Al respecto de este grave problema; se puede afirmar que el corrupto padece de un trastorno espiritual que le impide tener conciencia del daño que ocasiona a sus semejantes

trastorno espiritual que le imposibilita tener conciencia del sufrimiento del pueblo como consecuencia de sus actos

que con su acto corrupto no hace más que evidenciar su desamor al prójimo, su avaricia, su lujuria y su egolatría. Los corruptos, se den cuenta o no, viven en una pobreza ética, viven en una pobreza emocional y afectiva, apropiándose de todo, inclusive personas.

Además, el hecho de que el acto corrupto de un funcionario público quede impune y no sea castigado

o el hecho de que quien ostenta buena posición económica burle la ley y no cumpla condena

contribuye en gran parte a este caos que caracteriza nuestro país porque transmite la idea de abandono, de desinterés, de injusticia y de desorden.

Todo ello hace que las conductas incivilizadas se contagien y se vayan rompiendo códigos de convivencia.

Todo ello va deteriorando el comportamiento de los ciudadanos porque se vive en ausencia del cumplimiento de la ley,

como que todo vale y no importa nada, a tal punto que la sociedad se hace caótica, incontenible e incivilizada.

Urge entonces, poner freno a este proceso mórbido que está devastando la sociedad a todo nivel.

En este sentido se propone las siguientes estrategias:

Instrumentalizar una legislación que penalice la corrupción política como delito de lesa humanidad toda vez que esta es la principal responsable del subdesarrollo y del sufrimiento del pueblo.

Llevar a cabo movilizaciones masivas pacíficas, no violentas en todo el país para apoyar y proteger a los individuos honestos que se enfrentan a la corrupción, en caso de que estos sean falsamente acusados, separados de sus cargos y/o encarcelados.

Utilizar de manera intensa las tecnologías de la información y la comunicación al servicio del combate contra la corrupción. Su uso permitiría acciones efectivas de monitoreo de transacciones en tiempo real y posibilitaría la investigación y detección del acto corrupto.

Mejorar la educación, desde sus fases más tempranas, que brinde una formación en valores éticos consistentes e inquebrantables a todos los peruanos.

Un especial reconocimiento a:mi MAESTRO!, el Gran Saúl Peña Kolenkautsky

y al Dr. Martín Nizama Valladolid por haber tomado parte de sus hallazgos para la elaboración de esta producción.

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